Nuestra razon de ser

    Si bien la espeleología no tendría que ser comprendida como un deporte 'de riesgo', sino como un deporte 'con riesgos', hay que tener en cuenta que su práctica puede venir rodeada de situaciones de emergencia donde es difícil intervenir para socorrer a algún espeleólogo que haya sufrido tanto un incidente como un accidente más serio. La complejidad de las acciones y de la situación global que se vive en un rescate espeleológico han animado, desde el origen de la existencia de esta actividad, la creación de grupos de socorro constituidos por personas que no sólo sepan realizar una serie de maniobras encaminadas a devolver a alguien a la superficie de la tierra, sino capaces de vivir el entorno subterráneo sin que este, por sí mismo, constituya una realidad agresiva ni amenazante. Nadie mejor que un grupo de espeleólogos conoce las cavidades que se abren en el subsuelo hasta detalles que difícilmente vendrán recogidos en cualquier guía o mapa: lugares donde la humedad disminuye, o donde se genera una fuerte corriente de aire, pasos alternativos a una dificultad o características de la roca para poder realizar tal o cual sistema de extracción.

    Sin lugar a dudas, los primeros y más interesados en la existencia de grupos que puedan actuar ante una dificultad en una cavidad, somos los integrantes del propio colectivo espeleológico. Ciertamente será competencia de los Poderes Públicos velar tanto por nuestra vida como por nuestra integridad física y por tanto será la Administración quien tenga la responsabilidad de elaborar planes y estrategias de intervención para solventar situaciones provocadas por accidentes en el interior de cavidades. La Ley establece "la obligación de los Poderes Públicos de Garantizar el Derecho a la Vida y a la Integridad Física como primero y más importante de todos los Derechos Fundamentales" (Exposición de Motivos de la Ley 2/1995 de 21 de Enero sobre Protección Civil § 1). Es por tanto competencia suya la creación de grupos especializados en rescate en cavidades. Pero fieles a la filosofía de la Protección Civil, es importante y necesario que sean los propios ciudadanos los que se sumen a la creación de grupos, planes y estrategias que ayuden a solventar situaciones de necesidad en su entorno más inmediato de forma voluntaria y desinteresada (Ley 2/1995 de 21 de Enero sobre Protección Civil § 6).

    Respondiendo a este mismo interés, la Federación Madrileña de Espeleología se ha planteado desde hace muchos años la necesidad de la existencia de un Grupo de Espeleosocorro encargado de desarrollar uno de los fines principales de la propia Federación: "Son fines y funciones de la FME... mantener un equipo de especialistas que velarán por la seguridad y prevención de accidentes, integrados en el Grupo de Socorro de la FME" (Estatutos de la FME artº 25 c).

    De otro lado, la Ley de Protección Civil señala que "la magnitud y transcendencia de los valores que están en juego en las situaciones de emergencia exige poner a contribución los recursos humanos y materiales pertenecientes a todas las Administraciones, a todas las organizaciones y empresas, e incluso a los particulares, a los que por tal razón, mediante ley, con arreglo al artº 30.4 de la Constitución, podrán imponérseles deberes para hacer frente a los casos de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública" (Exposición de Motivos de la Ley 2/1995 de 21 de Enero sobre Protección Civil § 2).

    Más adelante, continúa la misma Ley señalando que "sería equivocado que la organización de Protección Civil pretendiese crear ex novo unos servicios específicos, suplantar o ejercer directamente los Servicios Públicos que con ella puedan tener relación o, incluso, disponer directamente de los medios a tal fin necesarios. La Protección Civil, por el contrario, debe actuar a través del procedimiento de ordenación, planificación, coordinación y dirección de los distintos servicios públicos relacionados con la emergencia que se trate de afrontar" (Exposición de Motivos de la Ley 2/1995 de 21 de Enero sobre Protección Civil § 7).

    Por otra parte, la Ley de Protección Civil establece en el artº 7.1 que "la Cruz Roja y otras entidades públicas cuyos fines estén relacionados con la Protección Civil contribuirán con sus efectivos y medios a las tareas de la misma", ante lo cual conviene no olvidar que "la FME es una entidad de utilidad pública, de acuerdo con lo dispuesto en el artº 1.5 del Decreto 159/1996" (Estatutos de la FME artº 4).

    De lo anteriormente expuesto, el Grupo de Espeleosocorro de la FME tendría la obligación moral de ponerse a disposición de los poderes públicos con el fin de poder ser incluida cuando se considere oportuno en el Catálogo de Recursos movilizables de emergencias (artº 16 §3 de la Ley de protección Civil). De la misma forma, y a tenor de lo expuesto en el mismo artículo en el § 6, el Grupo de Espeleosocorro de la FME vendría a estar dispuesto a todo lo que por Ley se exige de su colaboración no sólo en casos de accidentes sino también en simulacros y ejercicios prácticos de control de emergencias determinadas.

    En base a esta razón de ser primordial de su propia identidad, el grupo de Socorro de la FME dedica sus esfuerzos a la consecución de una alta capacidad técnica así como a promover una cultura de la prevención de accidentes en el colectivo espeleológico.

    La Comunidad de Madrid, territorialmente, tiene un nivel de riesgo espeleológico moderado, sin embargo existe un riesgo alto de que ciudadanos madrileños se vean involucrados en accidentes espeleológicos dado el alto numero de federados en este deporte en la Comunidad de Madrid ( la FME es la 2º Federación Autonómica de Espeleología en nº de licencias) así como el número cada vez mayor de practicantes de la espeleología a través de empresas de ocio y aventura, asociaciones de tiempo libre, colegios, institutos etc. radicados en la Comunidad de Madrid.

Las zonas más usuales de la práctica espeleológica para los madrileños son:


  • La propia comunidad de Madrid, básicamente la cueva del Reguerillo (10 Km de longitud) y algunas pequeñas cavidades naturales o artificiales de escasa importancia.
  • Zonas calcáreas limítrofes con Madrid, fundamentalmente Cuenca, Guadalajara, Soria y en menor medida Segovia.
  • Zonas de alto nivel espeleológico localizadas en la Cornisa Cantábrica, Pirineos, norte de Castilla y León y Andalucía.